Dos tiranos, dos historias 

Vladimir Ilich Uliánov (1870-1924) fue el líder fundamental de la Revolución Rusa y el principal artífice del Estado soviético. Su trasfondo está marcado por la lucha contra la autocracia zarista, influenciado por la ejecución de su hermano mayor tras un intento de regicidio.Tras años de exilio y estudio de la teoría marxista, regresó a Rusia en 1917 para liderar la Revolución de Octubre, derrocando al Gobierno Provisional y estableciendo el primer estado socialista del mundo. El primero de muchos que cubrirían al mundo de rojo, tanto por sus emblemas como por la sangre que tuvieron en sus manos.
Anakin Skywalker, el personaje central de la saga Star Wars, representa uno de los arcos de transformación más icónicos de la ficción moderna. Su trasfondo es el de una tragedia épica: el héroe caído. Nacido como un esclavo con una conexión sin precedentes con la "Fuerza", fue entrenado como Caballero Jedi. Sin embargo, el miedo a la pérdida y la manipulación del Emperador Palpatine lo llevaron a abrazar el Lado Oscuro, renaciendo como el cyborg Darth Vader. Como comandante supremo del Imperio Galáctico, Vader se convirtió en el rostro del autoritarismo y el orden absoluto que gobernó la galaxia por 20 años.
Cambio de identidad 
Tras la Revolución del Maidán en 2014, Ucrania inició un proceso de "descomunización" para romper con su pasado soviético. En 2015, se promulgaron leyes que prohibieron los símbolos comunistas, obligando al retiro de monumentos y al cambio de nombres de ciudades y calles vinculadas a la antigua URSS. Esta medida buscaba redefinir la identidad nacional, alejando al país de la influencia de Moscú y condenando los regímenes totalitarios que marcaron su historia durante el siglo XX.
En este contexto, miles de estatuas de Lenin y otros "próceres" fueron derribadas en todo el territorio en un fenómeno conocido como "Leninopad". Sin embargo, en ciudades con una fuerte identidad local como Odesa, el cumplimiento de la ley tomó caminos inesperados. Ante la obligación de retirar los vestigios del liderazgo bolchevique de los espacios públicos y fábricas, surgió la necesidad de decidir entre la demolición total o la transformación creativa de estos antiguos símbolos de poder.
Manos a la obra
Inicialmente, estaba previsto retirar la estatua de Lenin en Odesa, pero la ciudad optó por contratar al artista Alexander Milov para que la modificara con el fin de cumplir con la ley y salvarla de la destrucción. Modificó el abrigo de Lenin convirtiéndolo en una capa y le añadió un casco sobre la cabeza, transformando la estatua en Darth Vader. El puño de la estatua ahora sostiene la empuñadura de un sable de luz. Las modificaciones se hicieron con aleación de titanio y se unieron con pegamento especializado; los rumores locales afirmaban que el pegamento era del mismo tipo que se usa en la construcción de naves espaciales y que fue proporcionado por NASA. La cabeza original de Vladimir Lenin se dejó intacta debajo del casco para que pudiera ser "exhumada" en el futuro si se deseara. Dentro del casco hay un punto de acceso Wi-Fi. En una entrevista con la BBC, Milov declaró que eligió convertir la estatua en Darth Vader porque "en este momento Darth Vader es una figura política en Ucrania"; desde 2012, diversos políticos ucranianos habían utilizado el nombre y la imagen de Darth Vader para presentarse a elecciones.Milov describió la estatua como el primer monumento del mundo a Darth Vader.
Repercusión 
La transformación de la estatua generó una reacción local inicialmente dividida entre la perplejidad y el entusiasmo, convirtiéndose rápidamente en un símbolo de orgullo para Odesa por su carácter irreverente. Mientras que los trabajadores de la fábrica y vecinos pasaron de ver un vestigio político gris a un punto de interés que ofrece Wi-Fi gratuito, a nivel nacional el caso fue destacado como un ejemplo ingenioso de cumplimiento de las leyes de descomunización sin recurrir a la destrucción total, demostrando cómo el arte puede canalizar la transición política de forma pacífica y creativa. En el ámbito internacional, el "Darth Vader ucraniano" se volvió viral, atrayendo la atención de medios globales y fanáticos de la cultura pop, quienes vieron en el monumento una metáfora visual perfecta del cambio de era. La repercusión fue tal que la figura no solo se consolidó como un destino turístico ineludible para los visitantes extranjeros, sino que también fue citada mundialmente como una de las formas más curiosas y efectivas de reinterpretar el patrimonio histórico conflictivo en la era de la información.